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Antonio Najarro, la gentileza y delicadeza del arte español

CULTURA/ESPECTACLES/ J. M. POLO

“Lo que pretendo como coreógrafo es el riesgo;
no tengo miedo nunca a unir diferentes géneros”. Antonio Najarro.

Para mí, como bailarín, es un auténtico placer poder entrevistar a Antonio Najarro, bailarín y coreógrafo, una de las personas más influyentes del ámbito artístico de nuestro país, 

Posees una gran trayectoria artística que comenzó cuando tenías solamente 15 años. ¿A qué se debió tu atracción por la danza?

Yo soy de familia malagueña; mi padre y mi familia es de allí. Entonces, desde pequeño, prácticamente desde que nací, descubrí lo que es la feria de Málaga y la verdad es me llamaba mucho la atención, porque yo era un niño muy introvertido y muy vergonzoso pero en este tipo de ambientes no me daba vergüenza bailar. La verdad es que era algo que me hacía sentir muy bien y de eso se dieron cuenta mis padres, quienes vieron que era una forma de desinhibirme, que cuando bailaba dejaba de ser introvertido y conseguía transformarme y ser una persona totalmente diferente. A raíz de esto, decidieron apuntarme a clases de danza.

Y siendo tan introvertido, ¿qué sentimientos tenías al bailar?

Pues mira, yo creo que como era tan complicado para mi dirigirme a alguien con la palabra, yo creo que era una forma y una herramienta para expresar todo lo que quería decir y, básicamente, que la gente supiera que era lo que quería decir Antonio. El bailar esa casi como hablar para mí, porque era a través del movimiento y la danza que decía todo lo que quería decir, y era cuando mejor lo decía.

¿Cuáles son las características que te definen como bailarín y coreógrafo?

Como bailarín puedo tener cualidades diferentes a las que puedo tener como coreógrafo. Como bailarín, pienso que siempre he intentado ser lo más completo posible, en todo los sentidos y dentro de mis posibilidad físicas. He sido un bailarín que me he formado con varios de los mejores maestros que ha habido en la danza española y que siguen habiendo, como Antonio Gades, José Antonio Ruiz, Alberto Lorca… Bueno, en definitiva, grandes de la danza española que me han dado un vocabulario muy completo y me han ofrecido no centrarse solamente en un registro, como puede ser el flamenco, sino que he intentado abarcar más, aunque es verdad que en lo que más a gusto siempre me he encontrado ha sido en la danza estilizada y en el toque de castañuelas, es decir, un tipo de danza donde se ve nuestra preparación en ballet clásico y que sin duda es depurada y estética.

Como coreógrafo, siempre he sido muy aventurero en mis propuestas y es evidente que fusiono en mis creaciones varias disciplinas de la danza. Me encanta la moda, me encanta la pintura, me encanta la fotografía y me encantan todos los estilos musicales de la danza; y eso está plasmado en mis espectáculos. Lo que pretendo como coreógrafo es el riesgo; no tengo miedo nunca a unir diferentes géneros. Eso sí, aunque siempre súper bien estudiados y bien estudiados y con razón de ser, con conceptos. Y mis espectáculos siempre han sido eso. Desde que yo cree mi compañía en el año 2000, pues han sido unir el tango argentino, el clásico o el jazz con la danza española, además de utilizar a músicos que no son de danza española que permiten darle un toque diferente. También, vestir a mis bailarines con diseñadores de moda y no de danza.

Lo que se busca en cualquier compañía de la danza es la originalidad, ser diferente. En tu caso, como director y coreógrafo, lo consigues mezclando precisamente varias modalidades de la danza, cuya base es el flamenco y el ballet clásico, pero con otras modalidades, que eso es lo bonito y lo mágico de tus espectáculos.

Yo es que cuando concibo un espectáculo lo hago para cualquier tipo de público.

Los espectáculos, y lo digo sin ningún tipo de miedo, deben ser comerciales, es decir, que creas un espectáculo que al director le haga sentirse pleno, porque es un esfuerzo enorme (tanto a nivel económico como a nivel de vida privada), pero hay que pensar siempre en el público, ya que son ellos los que deben acudir al teatro, en un programador, que es quien debe quedar seducido con tu propuesta creativa para comprar el espectáculo.

Entonces, yo concibo estos espectáculos con el fin que cualquier persona pueda entenderlos y cualquiera que se siente en la butaca no tiene que tener un conocimiento previo en danza; y los que conocen mucho la danza lo tienen que disfrutar también. Por eso, son espectáculos muy abiertos y todo está muy cuidado (el diseño y el color del vestuario, las luces, la música en directo, el mensaje que se quiere transmitir, el ritmo y la concepción del espectáculo…). Tienen que ser espectáculos que te hagan vibrar y consigan emocionar a cualquier persona, para que se lleguen a sentir aludidos con la obra.

Centrándome un poco más en ti como bailarín y coreógrafo, me gustaría subrayar la dificultad de ser hombre y ser bailarín.

Bueno, yo te puedo decir que he tenido la gran suerte de estar en un núcleo familiar que siempre me ha apoyado en todo lo que he querido hacer (en cuanto a danza se refiere). Si es cierto que al principio cuando iba al colegio, he tenido las típicas burlas de mis compañeros más mayores que yo, porque en el recreo solía ensayar los bailes que practicaba. Lo pasé mal, como cualquier niño, pero después cuando me centré en la danza no tuve ningún problema, porque la madurez hace que la gente te vea de diferente manera y más en un lugar donde crecí (el conservatorio de danza). Cuando comencé mi trayectoria profesional como bailarín y coreógrafo, más como director de compañías, sentí una gran satisfacción cuando estos mismos compañeros que antes se burlaban de mí venían a visitarme a mis espectáculos y me felicitaban por mi trabajo y, sin duda, ha sido algo muy emocionante. Yo no soy una persona rencorosa, pienso que cada persona actúa según el momento que está viviendo y en ocasiones se tiene la necesidad de meterse con una persona más débil o que hace una cosa que los demás no hacen. Pero es algo muy gratificante, porque siento que estoy consiguiendo o siendo partícipe de una evolución en este sentido.

¿Qué es lo que buscas de un bailarín o de una bailarina, cómo coreógrafo?

En mi caso concreto, mis coreografías son coreografías muy complejas y difíciles de ejecutar, donde hay generalmente un uso de las castañuelas que necesita una gran preparación del ballet clásico; al mismo tiempo de la necesidad de controlar la expresividad.

Entonces, lo que yo busco generalmente son bailarines que tengan un buen físico (el instrumento de trabajo del bailarín es su físico, por lo que es muy necesario que esté en una buena condición), una técnica muy depurada en ballet clásico, en escuela bolera, en folklore, en flamenco y en todos los estilos de danza española, con un toque bastante bueno de castañuelas y que tengan alma y algo que decir.

En tu página web dejas claro que tienes como objetivo artístico principal dar visibilidad y protagonismo a las nuevas tendencias de la danza. ¿Podrías explicar este concepto?

Pues me refiero a que hay que aprovechar la gran facilidad que tiene la danza española para concebir esta gran oportunidad de presentarla por todo el mundo para que se convierta también en un medio de expresión de lo que es el arte español. Cuanto más he viajado y más países he visto, estoy seguro que España es uno de los exponentes del arte más grande y más completo del mundo.

¿Piensas entonces que llegará el día en que consigamos un fanatismo cultural como lo hay en el deporte?

Yo espero que sí y pienso que para ello las personas referentes del ámbito cultural tenemos que dejar un poquito de lado nuestra rutina y nuestro mundo (que cada uno estamos dentro de nuestra exigencia) y trabajar en todo esto para comunicar con la sociedad.

Tienes un perfil muy exigente, porque además no te has dedicado exclusivamente a la danza, sino que has dedicado gran parte de tu conocimiento a la natación y al patinaje.

El contacto con el patinaje artístico fue totalmente circunstancial. Fue en el año 2000 cuando la pareja francesa que era campeona del mundo en aquel momento vino a España y querían incorporar una pieza de flamenco, de manera que les gustaba mi perfil porque lo habían visto en el Ballet Nacional de España y me propusieron trabajar con ellos. Estuvimos trabajando casi dos años y el resultado fue la medalla de oro en el campeonato del mundo. A partir de ahí fue una avalancha porque me comenzaron a llamar para crear programas individuales y de parejas, e incluso espectáculos específicos. Gracias a la primera pareja, pude entrar en el mundo del patinaje artístico y me he encontrado coreografiando a los más grandes patinadores del mundo sobre hielo (En Austria, en Japón, en China, en Alemania…). Para mí, el gran reto fue hacer que los patinadores dejaran de pensar que eran deportistas y se convirtieran en artistas, y eso fue precisamente lo que me ha permitido ser un poco diferente a los otros profesionales del sector.

Volviendo a la compañía de danza profesional Antonio Najarro, ¿cómo son los ensayos de una compañía profesional de danza en esta nueva etapa en que nos encontramos?

Somos una compañía de gran formato, somos 23 personas, y fue muy complejo nuestro estreno en Granada. Nos encontrábamos ensayando todos en un mismo sitio y, además, estando durante un mes inmersos en nuestra preparación, viajando con unas maneras sanitarias muy rigurosas, con mucho cuidado. Por supuesto, los teatros (y esto es algo que digo siempre y que voy a seguir diciendo y que ahora no comprendo cómo puede estar así la situación) cumpliendo los protocolos sanitarios a la perfección. 

A nivel gubernamental, se está poniendo por delante el turismo, pero no nos cansamos de decir que la cultura es segura.

Ya te digo yo que el aforo que están dejando en los teatros los estamos llenando, pero el problema es que deberían dejar un aforo menos limitado, porque hay mucha seguridad. Además, hay que tener en cuenta que hay teatros privados que no sobreviven con un aforo tan reducido. Yo creo que hay que concienciar que durante todo el tiempo que estuvimos de confinamiento fueros los cantantes, los actores y los artistas en general los que dinamizaban las redes sociales, acompañando la vida de las personas que estaban en sus casas, y de una manera muy generosa, y eso desde el gobierno lo tienen que ver y ser equitativos.

Antonio ha sido un placer charlar contigo. Muchas gracias.

 

J. M. Polo

Web oficial de Antonio Najarro

 

 

2020-09-24

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